Santa María La Mayor

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El origen de este templo

Según la leyenda y una tradición popular no fue un templo cristiano en su origen, sino que los íberos son los primeros que dedicaron este lugar al culto, concretamente un santuario a la diosa Ana. Posteriormente los romanos dedicaron el templo a Hércules. Posteriormente, sobre sus ruinas se edificó un templo cristiano en época visigoda. Con la invasión árabe se convirtió en mezquita. Una vez conquistada Alcázar por el Rey Alfonso VIII, el templo de Santa María, nuevamente cristiano, se dedicaría a la Asunción de Nuestra Señora, bajo la advocación de Santa María, siendo custodiado por la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. 

Los primeros datos históricos los encontramos en 1226 cuando el Arzobispo de Toledo, Fray Ximénez de Rada y el Comendador mayor de Castilla de la Orden de San Juan decretaban: 

“Que las iglesias de la Orden de San Juan tuvieran cerradas sus puertas al tiempo de rezo de las horas canónicas; que no bautizaran, ni casaren en aquellas iglesias, exceptuando la iglesia de Alcázar, la que ha de ser desde ahora Parroquia”. \

Y así las Concordias que le siguieron en 1228 y 1229, legislan acerca de las atribuciones que en esta Parroquia corresponden a la Orden y al Prelado de Toledo. 

A mediados del siglo XIII, Alfonso X el Sabio en sus cantigas dedica la número 246 a la aparición de la Virgen en Alcázar. 

“Una mujer iba todos los sábados a la iglesia de Santa María de los Mártires, fuera de las puertas de Alcázar, un sábado se le hizo tarde y el templo estaba cerrado, estuvo en oración en el exterior y el templo se abrió milagrosamente, cerrándose de la misma forma. A su vuelta a Alcázar encontró las puertas de la población cerradas y se le apareció la Virgen que la llevó hasta su casa, revelándole su identidad “soy quién socorre en sus cuitas a quienes me necesitan, la que Dios eligió para encarnarse”. 

De aquella primitiva iglesia románica sólo quedan algunas columnas, que se aprovecharon en la edificación posterior de la iglesia y una pintura procedente del retablo. Así como la parte exterior e interior del ábside. 

Siglos XV-XVI

Se construye una capilla gótica en la iglesia para que los fieles puedan rezar el rosario en comunidad. Es una capilla gótica sencilla, hoy dedicada al Santísimo Sacramento. De este siglo es también la pila bautismal y una pintura sobre tabla que representa el entierro de Cristo.

Al crecer la población de Alcázar es necesario agrandar la iglesia parroquial. Respetando la capilla gótica y utilizando columnas y piedras de la primitiva iglesia románica se construye, a finales de este siglo y comienzo del XVI, la Iglesia de Santa María tal como se la conoce hoy.

Por bula pontíficia del año 1537, concedida por su Santidad Pablo III, se crea en esta parroquia el Cabildo de San Pedro y San Pablo, pasando a ser desde este momento Colegiata Prioral de Santa María la Mayor, cuyo Prior y Cabildo era representado por la Orden de San Juan y elegido por el Arzobispo de Toledo. 

El 9 de noviembre de 1558 es bautizado Miguel de Cervantes Saavedra, hijo de Blas de Cervantes Saavedra y Catalina López, como prueba la partida de bautismo que aún se conserva en el primer libro de bautismos.

Siglo XVII

Entre 1600 y 1619, se coloca la imagen de la Virgen del Rosario en un precioso retablo, donde se aúnan, como motivos ornamentales, en el estilo barroco, que se empieza a imponer como corriente artística, los misterios del rosario representados en bellas pinturas, la Virgen subiendo a los cielos rodeada de ángeles, la cruz de San Juan y las pámpanas y racimos propios de nuestra tierra en sus columnas. 

El retablo es obra, con toda probabilidad, de una célebre familia de pintores que había en Alcázar. Diego Barroso era conocido en Alcázar en el año 1565 con el sobrenombre “el Pintor”, era padre de Miguel Barroso, arquitecto y pintor en El Escorial, y de Pedro Barroso, escultor que también hizo muchos retablos, cuyas pinturas las hacía generalmente su hijo Eugenio de Soto, que fue el que heredó el obrador que la familia Barroso tenía instalado en Alcázar. 

Por el 1620 se quitan los antiguos altares románicos, una de cuyas tablas se conserva en la sacristía de la parroquia, y se pusieron los actuales retablos barrocos. 

Al llegar las tropas cristianas al pueblo, colgaron las campanas en una torre que había al lado de la iglesia y que con los moros pudo ser un alminar. En 1632 se demolió dejando el primer cuerpo, para que pudiera prestar algún servicio a la parroquia. Sebastián Pérez y Gabriel de la Plaza construyeron la nueva torre, arrimada a la iglesia, con el primer cuerpo de piedra de picón y el resto de mampostería, las esquinas de piedra labrada, con galerías, capiteles y remate con su cruz y su bola. Esta se hundió en 1844, desde entonces las campanas, por acuerdo municipal, voltean en el torreón. 

Se conservan pinturas del pintor alcazareño Fray Juan Sánchez Cotán y un estupendo cuadro de Nuestra Señora de los Ángeles del año 1691 de Guzmán de Bicente de la Escuela de Murillo. Igualmente, de esta época se pueden observar otros cuadros de autores anónimos, además de las rejas que cierran algunas de las capillas. 

Siglo XVIII

El coro, tallado en madera de bolillos data del siglo XVIII. La mayor parte del templo fue rehecho posteriormente en estilo renacentista, como podemos apreciar en su interior (capillas) y en su exterior (portadas), y en estilo barroco, como el altar mayor y el camarín de la Virgen (1742). 

Además una de las capillas interiores, está superpuesta a otra mudéjar con restos de yeserías. El pórtico de la actual capilla del Santísimo procede de la desaparecida ermita de Santa Ana, que debió tener su origen en el siglo XVI y se hundió debido a su estado ruinoso en 1762.