Santa María La Mayor


Eucaristía Aniversario Santo Entierro

Rezo litúrgico de LAUDES

Vigilia de la Inmaculada

Celebración penitencial

Bendición de las imágenes del niño jesus

Festival de villancicos
Agrupaciones

Archicofradía de la Virgen del Rosario Coronada

Cofradía del Santo Entierro

Hermandad de la Salud
Hermandad de San Antón
Información
Dirección
Plaza Santa María, 7
Teléfono
926 54 07 94
Exposición del Santísimo
Jueves a las 19:00 en invierno y a las 20:00 en verano
Parroquia Santa María la Mayor
@parroquiasantamariaalcazar
Más imágenes
Devociones

Dulce Nombre de Jesús
3 de enero

San Antón
17 de enero

Milagroso Santo Niño Jesus de Praga
25 de enero

San Blas
3 de febrero

San José
19 de marzo

Anunciación del Señor
25 de marzo

San Marcos Evangelista
25 de abril

Santa Rita de Casia
22 de mayo

Visitación de la Virgen
31 de mayo

Sagrado Corazón de Jesús
12 de junio

San Josemaría Escrivá de Balaguer
26 de junio

Nuestra Señora del Carmen
16 de julio

Nuestra Señora de los Angeles
2 de agosto

Asunción de la Virgen Maria a los cielos
15 de agosto

San Ramón Nonato
31 de agosto

San Gregorio Magno
3 de septiembre

Stmo Cristo de la Agonia y Misericordia
14 de septiembre

María Santísima de la Salud
15 de septiembre

Nuestra Señora del Sol y Mayor Dolor
15 de septiembre

Nuestra Señora de la Soledad
18 de septiembre

San Mateo Apóstol
21 de septiembre

Virgen del Rosario Coronada
7 de octubre

Nuestra Señora del Pilar
12 de octubre

San Lucas
18 de octubre

Beato Ramón Tejado
6 de noviembre

Santa Lucia de Siracusa Virgen y Martir
13 de diciembre

Cristo Yacente

Nuestro Padre Jesús del Perdón

Nuestro Señor Resucitado
El origen de este templo
Según la leyenda y una tradición popular no fue un templo cristiano en su origen, sino que los íberos son los primeros que dedicaron este lugar al culto, concretamente un santuario a la diosa Ana. Posteriormente los romanos dedicaron el templo a Hércules. Posteriormente, sobre sus ruinas se edificó un templo cristiano en época visigoda. Con la invasión árabe se convirtió en mezquita. Una vez conquistada Alcázar por el Rey Alfonso VIII, el templo de Santa María, nuevamente cristiano, se dedicaría a la Asunción de Nuestra Señora, bajo la advocación de Santa María, siendo custodiado por la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén.
Los primeros datos históricos los encontramos en 1226 cuando el Arzobispo de Toledo, Fray Ximénez de Rada y el Comendador mayor de Castilla de la Orden de San Juan decretaban:
“Que las iglesias de la Orden de San Juan tuvieran cerradas sus puertas al tiempo de rezo de las horas canónicas; que no bautizaran, ni casaren en aquellas iglesias, exceptuando la iglesia de Alcázar, la que ha de ser desde ahora Parroquia”. \
Y así las Concordias que le siguieron en 1228 y 1229, legislan acerca de las atribuciones que en esta Parroquia corresponden a la Orden y al Prelado de Toledo.
A mediados del siglo XIII, Alfonso X el Sabio en sus cantigas dedica la número 246 a la aparición de la Virgen en Alcázar.
“Una mujer iba todos los sábados a la iglesia de Santa María de los Mártires, fuera de las puertas de Alcázar, un sábado se le hizo tarde y el templo estaba cerrado, estuvo en oración en el exterior y el templo se abrió milagrosamente, cerrándose de la misma forma. A su vuelta a Alcázar encontró las puertas de la población cerradas y se le apareció la Virgen que la llevó hasta su casa, revelándole su identidad “soy quién socorre en sus cuitas a quienes me necesitan, la que Dios eligió para encarnarse”.
De aquella primitiva iglesia románica sólo quedan algunas columnas, que se aprovecharon en la edificación posterior de la iglesia y una pintura procedente del retablo. Así como la parte exterior e interior del ábside.
Siglos XV-XVI
Se construye una capilla gótica en la iglesia para que los fieles puedan rezar el rosario en comunidad. Es una capilla gótica sencilla, hoy dedicada al Santísimo Sacramento. De este siglo es también la pila bautismal y una pintura sobre tabla que representa el entierro de Cristo.
Al crecer la población de Alcázar es necesario agrandar la iglesia parroquial. Respetando la capilla gótica y utilizando columnas y piedras de la primitiva iglesia románica se construye, a finales de este siglo y comienzo del XVI, la Iglesia de Santa María tal como se la conoce hoy, a excepción hecha de la torre que se demolió por mal estado, que según declararon los alarifes ya venía siendo crónico.
Por bula pontíficia del año 1537, concedida por su Santidad Pablo III, se crea en esta parroquia el Cabildo de San Pedro y San Pablo, pasando a ser desde este momento Colegiata Prioral de Santa María la Mayor, cuyo Prior y Cabildo era representado por la Orden de San Juan y elegido por el Arzobispo de Toledo.
El 9 de noviembre de 1558 es bautizado Miguel de Cervantes Saavedra, hijo de Blas de Cervantes Saavedra y Catalina López, como prueba la partida de bautismo que aún se conserva en el primer libro de bautismos.
El texto de la partida, en la página 21 del libro correspondiente al periodo 1556-1635, es el siguiente: “En nuebe días del mes de nobiembre de mil quinientos y cincuenta y ocho baptizó el Rdo. Señor Alº Díaz Pajares un hijo de Blas de Cervantes Sabedra y de Catalina López que le puso (de) nombre Miguel, fue su padrino de pila (…) de Ortega, acompañados (de) Juan de Quirós y Francisco Almendros y las mujeres de los dichos”. Al margen izquierdo, con grafía distinta, figura la anotación “este fue el autor de la Historia de don Quixote”, atribuida a don Blas Antonio Nasarre y Férriz, que llegó a Alcázar en 1748 a registrar los archivos parroquiales. En el mismo libro figuran inscritos sus hermanos Tomás, Leonor y Francisco.
(Bibliografía: Manuel Rubio Herguido, Alcázar de San Juan. Corazón de la Mancha, Editorial Clunia, 1983.)
Siglo XVII
Entre 1600 y 1619, se coloca la imagen de la Virgen del Rosario en un precioso retablo, donde se aúnan, como motivos ornamentales, en el estilo barroco, que se empieza a imponer como corriente artística, los misterios del rosario representados en bellas pinturas, la Virgen subiendo a los cielos rodeada de ángeles, la cruz de San Juan y las pámpanas y racimos propios de nuestra tierra en sus columnas.
El retablo es obra, con toda probabilidad, de una célebre familia de pintores que había en Alcázar. Diego Barroso era conocido en Alcázar en el año 1565 con el sobrenombre “el Pintor”, era padre de Miguel Barroso, arquitecto y pintor en El Escorial, y de Pedro Barroso, escultor que también hizo muchos retablos, cuyas pinturas las hacía generalmente su hijo Eugenio de Soto, que fue el que heredó el obrador que la familia Barroso tenía instalado en Alcázar.
Por el 1620 se quitan los antiguos altares románicos, una de cuyas tablas se conserva en la sacristía de la parroquia, y se pusieron los actuales retablos barrocos.
Al llegar las tropas cristianas al pueblo, colgaron las campanas en una torre que había al lado de la iglesia y que con los moros pudo ser un alminar. En 1632 se demolió dejando el primer cuerpo, para que pudiera prestar algún servicio a la parroquia. Sebastián Pérez y Gabriel de la Plaza construyeron la nueva torre, arrimada a la iglesia, con el primer cuerpo de piedra de picón y el resto de mampostería, las esquinas de piedra labrada, con galerías, capiteles y remate con su cruz y su bola. Esta se hundió en 1844, desde entonces las campanas, por acuerdo municipal, voltean en el torreón.
Aquella antigua torre debía formar parte, si no funcional sí dialéctica, del conjunto del palacio del Prior. Esta opinión pudiera avalarla un documento conservado en el archivo parroquial y fechado en 1632, en el que se cuenta cómo la antigua torre era objeto de continuas reparaciones por sus muchas grietas: a tal efecto fueron llamados los alarifes del pueblo, que tomaron la decisión de demolerla hasta cierta altura para incorporarla a la iglesia y hacer una torre nueva unida al cuerpo del templo y al de dicha torre.
Se conservan pinturas del pintor alcazareño Fray Juan Sánchez Cotán y un estupendo cuadro de Nuestra Señora de los Ángeles del año 1691 de Guzmán de Bicente de la Escuela de Murillo. Igualmente, de esta época se pueden observar otros cuadros de autores anónimos, además de las rejas que cierran algunas de las capillas.
Siglo XVIII
El coro, tallado en madera de bolillos data del siglo XVIII. La mayor parte del templo fue rehecho posteriormente en estilo renacentista, como podemos apreciar en su interior (capillas) y en su exterior (portadas), y en estilo barroco, como el altar mayor y el camarín de la Virgen (1742).
Además una de las capillas interiores, está superpuesta a otra mudéjar con restos de yeserías. El pórtico de la actual capilla del Santísimo procede de la desaparecida ermita de Santa Ana, que debió tener su origen en el siglo XVI y se hundió debido a su estado ruinoso en 1762.
El exterior
Está construida en piedra arenisca rojiza. La piedra, como material noble, ocupa las zonas más importantes y de mayor resistencia del edificio —zócalos, esquinales y portadas—, cortada en forma de sillares isódomos; el ladrillo se dispone en cadenas verticales y horizontales, y se emplea también la mampostería. Los muros son de mampostería cosidos por hiladas de ladrillo, mientras que los contrafuertes son de sillería, contrarrestando los esfuerzos de los arcos fajones típicos castellanos. Las ventanas son más bien pequeñas, adinteladas, rematadas con florones y con rejas decoradas con la cruz de San Juan.
El templo tiene cuatro puertas de entrada. En la fachada sur está la puerta del Sol, del siglo XVI, llamada también del mediodía: en ella aparece la cruz de San Juan llevada por dos ángeles, superpuesta a las piedras del antiguo arco románico, con el anagrama mariano en la parte superior y, en el remate, una figura humana muy deteriorada con una calavera que recuerda el triunfo de la muerte. Junto a ella se abre el portón de procesiones. En la fachada norte se encuentran la puerta de la Hombría, del siglo XVI, y la puerta del Perdón, del XVII, creada para los años jubilares del Santísimo Rosario; la portada norte es de gran severidad, un vano rectangular con arco de medio punto de sillares almohadillados, con la clave central saliente y decorada de tradición manierista, apoyado en dos columnas sobre plinto, con doble cornisa, el escudo dedicado a la Virgen y un frontón curvo de notas protobarrocas, donde el blanco y el rojo quitan monotonía a la portada dejando recuerdos árabes.
Actualmente el templo carece de torre-campanario, y por ese motivo las campanas se encuentran en el Torreón del Palacio. La tradición cuenta que tuvo dos: una antiquísima, que pudo ser construcción romana o alminar árabe, y la levantada en 1632, hundida en 1844, cuyos restos pueden contemplarse a los pies de la iglesia.
El interior
El interior presenta una estructura muy compleja, fruto de constantes readaptaciones y transformaciones a lo largo de los siglos, aunque la huella más fuerte se debe al Barroco. Es una iglesia de tres naves y planta de cruz latina, siendo la central ligeramente más alta, con bóveda de cañón con lunetos, y las laterales cubiertas con bóvedas de aristas que, por la disposición de los plementos, podrían encubrir bóvedas de crucería, opinión que parece confirmar la presencia de pequeños contrafuertes en la fachada norte. La separación entre las naves se realiza por arcos de medio punto que descansan sobre pilares de piedra de sección rectangular, excepto los cuatro primeros.
Esas primeras columnas son las que se conservan de la primitiva iglesia: presentan capiteles trapezoidales de tipo oriental y están hundidas en el suelo más de medio metro, lo que ha llevado a atribuirlas a una construcción anterior, según se cree visigoda.
El presbiterio, bastante profundo, se cubre con una cúpula barroca que parece corresponder al espacio de la antigua cabecera medieval. La cabecera, de planta circular con un tramo recto, se cubre con bóveda de horno seguida de una cúpula sobre pechinas; la escasa altura de la bóveda y el hecho de que corte el arco toral denuncian el enmascaramiento de otra techumbre de época anterior. En el ábside, a ambos lados, están colocadas unas placas encontradas en las excavaciones que representan dos caras humanas, dos rosas de tradición clásica, el símbolo mariano y la cruz de San Juan, sin datación conocida. A la derecha del altar se ve el arco de medio punto románico de piedra, y a la izquierda un gran cuadro de la escuela toledana de Bicente dedicado a la Virgen del Rosario.
En la nave lateral de la Epístola se abren dos capillas. La primera, dedicada a la Virgen del Pilar, conserva en su entrada yeserías de tradición mudéjar sobre las que se superpuso la portada renacentista de piedra procedente de la desaparecida ermita de Santa Ana, y se cubre con bóveda de terceletes de finales del siglo XV. La segunda está dedicada a la Virgen del Carmen, con bóveda de crucería en piedra apoyada en ménsulas con temas vegetales y bolas, arco ojival de piedra a la entrada y retablo barroco del siglo XVIII. Ambas capillas están hoy unidas, al desaparecer el muro que las separaba, y se utilizan como capilla del Santísimo.
En ella se encuentran los restos de Ángel Abengózar Sánchez, coadjutor de la parroquia, asesinado el 30 de agosto de 1936, junto a los de otro religioso escolapio también asesinado en el transcurso de la guerra civil.
A lo largo de las naves laterales se disponen retablos de madera estofada en estilo barroco, uno de ellos dedicado a San Pedro. Al fondo de la nave se halla el coro, elevado sobre un podio, y bajo él la pila bautismal donde, según la tradición, fue bautizado Miguel de Cervantes Saavedra.
El retablo del altar mayor está dedicado a la Asunción de María y es obra de Diego Barroso, con pinturas de su hijo Miguel Barroso. Las fuentes no coinciden en su datación: unas lo sitúan a finales del siglo XVI, otras en las primeras décadas del XVII, y la Archicofradía de la Virgen del Rosario señala el año 1693 inscrito como fecha de finalización de su construcción; fue restaurado en 1994. Se trata de un retablo-escaparate, de madera y hecho según la técnica del estofado. Su banco está decorado con ménsulas y con cuadros de temas marianos, y sobre él se alzan dos cuerpos: el primero, rectangular, con tres calles separadas por columnas salomónicas decoradas con pámpanos y uvas y capiteles compuestos, siendo la central más ancha para servir de hornacina al camarín; el segundo, semicircular, separado por un entablamento de amplia cornisa, con el cuadro dedicado a la Asunción, y un remate en forma de cascarón muy decorado con frutas y flores.
Más que un marco elegante, el retablo es una catequesis sobre la figura de la Virgen: reúne pinturas fechadas entre los siglos XV y XVIII, flamencas y barrocas, de Guzmán de Bicente, Fray Juan Sánchez Cotán o Miguel Barroso. En el lienzo del lado izquierdo se representa la Anunciación; en lo más alto, una Asunción acompañada de guirnaldas de frutas; y en el derecho, una pintura de la segunda mitad del siglo XVII, de la Escuela Toledana, con la visita de María a su prima santa Isabel ante la mirada de Zacarías. Bajo la imagen de la Virgen, el profesor manchego Luis Priego plasmó la venida del Espíritu Santo. En las pechinas que sostienen la cúpula sobre el retablo se localizan los cuatro evangelistas, restaurados en 1995 por alumnos de la Escuela de restauración y conservación de bienes culturales de Madrid.
El camarín de la Virgen del Rosario
Las sacristías, torres y camarines se construían generalmente en edificios ya existentes, cambiando la fisonomía del viejo templo a la vez que cumplían una función práctica y simbólica impuesta por la nueva mentalidad. El camarín, como pieza más importante, aparece en la segunda mitad del siglo XVII y continúa durante todo el XVIII: es un recinto abierto al presbiterio, a distinto nivel, tras el cual se abre una ventana o transparente para iluminarlo. Crea un espacio simbólico que rompe los límites visuales del espectador: el fiel, a nivel más bajo y en contacto con la tierra, observa la imagen en un nivel superior, esfera de lo celeste, tenuemente iluminada por luz natural, logrando un espacio trascendente de fuerte persuasión contrarreformista.
El de Santa María se añadió en 1742, según reza en los azulejos azules de Talavera que cubren el suelo y el zócalo con temas diversos. Su planta es cuadrada y se alza sobre diminutas pilastras corintias en los ángulos, que sostienen una cúpula encamonada apoyada sobre pechinas y rematada con linterna. Está decorado con abundantes yeserías de tipo vegetal, molduras mixtilíneas, flores y ménsulas alternadas con alegorías marianas, y en las paredes aparecen espejos con marcos de yeso, símbolo de la pureza de María; destacan los diminutos angelitos que decoran el interior de la linterna. Las pinturas al fresco, casi naif, y los angelitos del anillo no son los originales: los hizo en 1992 Gabriel Arias, un aficionado local, y han creado gran polémica.
La imagen de la Virgen es una figura articulada, para poder ser vestida, y por medio de unas escaleras los fieles pueden llegar hasta ella para besarla.
Patrimonio artístico
Junto al trono de la Virgen se conserva un cuadro de la Virgen con el Niño, pintado por un discípulo de Murillo en el siglo XVII, que los representa sosteniendo ambos el rosario, rodeados de ángeles: fue costumbre que legó la Orden de San Juan, que tantos siglos estuvo en estas tierras, rodear a María de ángeles. Se conservan también el manto de rogativas donado por los agricultores en el siglo XVIII, las andas procesionales barrocas del mismo siglo, la medalla de oro de la ciudad, concedida por acuerdo plenario e impuesta el 2 de octubre de 1966, y el primer libro dedicado a la Patrona, la Novena y los gozos con su historia, de 1856.
Este templo conserva íntegro su archivo, con toda su documentación desde el siglo XV hasta la actualidad. Junto a la iglesia hubo un palacio del que solo se conservan una torre y la capilla, lo que hoy se conoce como la Capilla Palacio, convertida en museo arqueológico. A finales de los años sesenta del siglo XX se adaptó el altar mayor a las exigencias de los nuevos ritos, retirando la mesa del retablo y ampliando el presbiterio con la supresión de los altares laterales.
La tradición cuenta que Nuestra Señora, en una advocación anterior a la del Rosario, fue ocultada en la cueva de La Laguna, en el término de la villa, para librarla del ultraje de la morisma.
Alcaldesa Perpetua
Una placa en el templo recoge el acuerdo por el que la Virgen del Rosario fue nombrada Alcaldesa Perpetua de la ciudad:
“Recogiendo el común sentir y el profundo amor de todos los hijos de Alcázar de San Juan a la Madre de Dios, Virgen Santísima del Rosario, el Excmo. Ayuntamiento de la ciudad, por acuerdo plenario de 10 de septiembre de 1954 nombró ALCALDESA PERPETUA a nuestra Patrona, haciéndole entrega de los atributos de tan gentil potestad ante el clamor de todo el pueblo, el día 3 de octubre, festividad de ‘Día de la Virgen’ del mismo año, declarado por el Papa Pío XII año santo y mariano. Para perpetua memoria en el año santo mariano de 1987 se erige este recuerdo”.
(Bibliografía: Manuel Rubio Herguido, Alcázar de San Juan. Corazón de la Mancha, Editorial Clunia, 1983; La provincia de Ciudad Real III. Arte y Cultura, varios autores, BAM, 1992; Archicofradía e Ilustre Esclavitud de la Stma. Virgen del Rosario.)
Otros lugares de culto












