Saltar al contenido principal

Archicofradía e Ilustre Esclavitud de la Stma. Virgen del Rosario Coronada

Archicofradía e Ilustre Esclavitud de la Stma. Virgen del Rosario Coronada

Eventos

Información

Titulares

El origen de esta hermandad

La Real Cédula de Felipe IV, aprobándola tiene fecha de 1655, sin embargo consta su funcionamiento desde bastantes años antes. En 1612, en la visita del Gran Prior de la Orden de San Juan a la parroquia de Santa María de Alcázar, estuvo examinando el patrimonio de la Virgen del Rosario y todos sus aderezos, así como el funcionamiento de la cofradía. Es lo más probable que comenzara a funcionar a finales del siglo XVI, de acuerdo con la opinión del académico Sr. Quintanar.

La Ilustre Esclavitud

Los datos de la “Ilustre Esclavitud”, como organización distinta de la Cofradía, se saben que en 1740, se unen las dos para la celebración de sus fiestas y prerrogativas, de acuerdo con la orden de la autoridad competente. Por ello se supone que vendría funcionando, por lo menos, desde el siglo XVIII.

Las andas procesionales de la Virgen

Las andas procesionales son unas preciosas columnas barrocas talladas en el siglo XVIII que sostienen el arco dorado del que penden unas campanillas que suenan al andar; tras la Imagen, bordeando su corona, aparecen los rayos del sol.

El patrimonio de la Virgen

En 1617 el patrimonio de la Virgen del Rosario estaba formado por varios rosarios de oro y objetos de plata, aljófar y azabache, así como por una gran corona; el Gran Prior de la Orden de San Juan lo estuvo examinando en su visita a la parroquial de Santa María de aquel año. En la Guerra de la Independencia y en la época de las desamortizaciones del siglo XIX se perdió gran parte de ese patrimonio, según cuenta don Jesús Romero en su libro de 1856, y la guerra civil supuso también la pérdida de algunas piezas.

Los mantos de la Virgen

No todos los mantos han llegado hasta hoy, aunque consta su existencia en los archivos. A finales del siglo XVII, don Juan José de Austria, hijo de Felipe IV y Gran Prior de la Orden de San Juan, regaló a la Virgen un manto de tisú de plata bordado en sedas, confeccionado en la Real Fábrica de Bordados de los Austrias en Madrid. La Virgen lo usó el día de su festividad hasta el año 1905.

De principios del siglo XVIII es el manto de Rogativas, de color rosáceo, con tiras bordadas en terciopelo y franjas de flores bordadas en sedas, obsequio de los agricultores a la Virgen. Recibe su nombre por ser el que vestía la Imagen cuando se hacían las procesiones para pedir lluvia en tiempos de sequía. Como el anterior, está confeccionado en la Real Fábrica de Bordados de los Austrias.