San Pancracio Mártir

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12 de mayo, fiesta de San Pancracio Mártir, su imagen se venera en la iglesia del convento de San Francisco de Alcázar de San Juan.
“VENGAN A MÍ LES DARÉ TODA CLASES DE BIENES” (venite ad me et ego dabo vobis omnia bona)
San Pancracio nació el año 289 en Frigia, provincia romana del Asia Menor. Su padre era un noble pagano llamado Cleonio, falleció cuando el niño tenía siete años. Pancracio se fue a vivir con su tío paterno, Dionisio, quien fue un excelente modelo. Se trasladaron a Roma cuando el niño tenía diez años.
Dionisio y Pancracio tuvieron un criado cristiano que los evangelizó y los puso en contacto con el Papa. Así conocieron a fondo el cristianismo y se convirtieron. Fueron bautizados y recibieron la comunión. Enseguida se despojaron de muchas posesiones en favor de los pobres.
El emperador Diocleciano, decretó una persecución (la última del imperio romano) contra el Cristianismo. Al poco tiempo, Pancracio fue denunciado al emperador, quien conocía a su difunto padre. Le dijeron “El hijo de Cleonio de Frigia se ha hecho cristiano y está distribuyendo sus haciendas entre viles personas; además, blasfema horriblemente contra nuestros dioses”.
Diocleciano mandó llamar a Pancracio y conversó largo tiempo con él, tratando de persuadirlo a que renunciase a Jesucristo. Al no lograrlo le condenó a muerte. En el lugar del martirio, Pancracio se arrodilló, levantó los ojos y las manos al cielo, dando gracias al Señor porque había llegado a ese momento. Le cortaron la cabeza y murió mártir a los 15 años de edad el 12 de mayo del año 304 en Roma.
Por la noche una noble señora, llamada Octavila, hizo recoger su cuerpo, lo embalsamó, lo amortajó con un lienzo precioso e hizo que lo entierren en un sepulcro nuevo, cerca del lugar del martirio.
El Papa Vitaliano envió sus reliquias desde el cementerio de Calepodius en Roma a Inglaterra para evangelizar y para instalar en los altares. San Agustín de Canterbury dedicó la primera Iglesia de Inglaterra a San Pancracio.
Es titular de una Basílica romana. Aquí los que habían sido bautizados el Sábado de Gloria dejaban sus vestidos blancos en el domingo octavo de la Resurrección (llamado Dominica in Albis). Era un acto conclusivo de la Pascua. Sobre la tumba de San Pancracio renovaban el juramento de fidelidad a Jesucristo.
Desde entonces ha sido un santo muy amado, protector de la salud, inocentes y de las víctimas de la perjuria.
Es el Patrón de los falsos testimonios, contra perjurio, juramentos, tratados y de los que buscan trabajo.
