Antigua y Real Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Caballeros del Santo Sepulcro, Damas de Nuestra Señora de la Soledad y Nuestro Señor Resucitado

Antigua y Real Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Caballeros del Santo Sepulcro, Damas de Nuestra Señora de la Soledad y Nuestro Señor Resucitado
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Antigua y Real Hermandad Sacramental

La Antigua y Real Hermandad del Santísimo Sacramento y Dulce Nombre de Jesús tiene sus orígenes en el siglo XVI pues el documento más antiguo encontrado en el Archivo Histórico de Alcázar de San Juan, que hace mención a esta Hermandad, está fechado en 1603 y hace mención al acta testamentaria de Doña Teresa de Mendoza, hermana del Virrey del Perú Don Antonio de Mendoza, naturales de Socuéllamos. Doña Teresa estuvo casada con el hidalgo alcazareño Don Alonso de Ayllón y en sus últimas voluntades pide que acompañen su entierro los hermanos de esta Hermandad. El cuerpo de Doña Teresa de Mendoza fue sepultada en la sepultura de sus suegros en la Parroquia de Santa María la Mayor.

En el año 1687, don Diego de Sanabria, fundador de la Capilla de Santo Domingo Soriano, hoy Museo Municipal, en su testamento hace donación a la Hermandad del Santísimo Sacramento. 

Otro testamento, el de Doña María de Arteaga, en 1710 hace donación de unos terrenos en tierra de mina al lado del Humilladero a la Hermandad del Santísimo Sacramento. 

En el siglo XVIII, la Hermandad del Santísimo Sacramento y Dulce Nombre de Jesús pide permiso al Concejo de la Villa de Alcázar de San Juan para derribar un trozo de la muralla y, de esta forma, dar más vistosidad a la procesión del Corpus Christi y facilitar que esta pudiera llegar a la Parroquia de Santa Quiteria. 

Según los documentos, pertenecieron a la Hermandad del Santísimo Sacramento príncipes e infantes que por su condición de priores de la Orden de San Juan de Jerusalén tenía cierto vínculo con Alcázar de San Juan. De estas personas podemos mencionar a Don Juan José de Austria, Don Juan Gabriel de Borbón, Don Manuel Filiberto de Saboya, entre otros. No hay que olvidar que nuestra ciudad, en estos años, ostentaba la capital del Priorato de la Orden de San Juan de Jerusalén y la Parroquia de Santa María la Mayor era Colegiata Prioral. 

Solamente podían pertenecer a esta Hermandad 33 personas, en recuerdo de la edad de Cristo. Así, solo se podría ingresar como hermano cuando uno fallecía o renunciaba, es decir, el número de 33 era inamovible. 

Su fiesta principal era el 1 de enero, con motivo de celebrarse la fiesta del Dulce Nombre de Jesús, en dicho día, eran todos los hemanos convocados y mediante una papeleta introducían una “limnosna” preestablecida. Dicha papeleta era doblada numerosas veces y cruzada con un hilo, para después ser depositada en una bandeja instalada al efectoe en la iglesia. También celebraban la Solemnidad del Corpus Christi y procesiones de Minerva todos los cuartos domingos de mes con exposición mayor del Santísimo y procesiones claustrales. 

De esta antigua hermandad se conserva su altar en la Parroquia de Santa María la Mayor. Se trata de un retablo del siglo XVIII donde actualmente se venera a San Blas Mártir. Este retablo se salvó de la destrucción de la guerra civil por encontrarse situado en el altar mayor y ser éste respetado. También se conserva una talla pequeña, del Dulce Nombre de Jesús, que data del siglo XVIII. 

Cofradía de Clérigos del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo

Desde al menos el siglo XVII existió en Alcázar de San Juan la “Cofradía de Clérigos del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo”, en la Parroquia de Santa María, así lo atestigua el testamento, del “Ilustrísimo y Ementísimo Señor”, Cardenal de Toledo, Don Pascual de Aragón: 

”(…) Pido me acompañe en mi entierro la Venerable Cofradía de Clérigos del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo de la Parroquia Prioral y Mayor de Santa María de la Villa de Alcázar de San Juan de este arzobispado de Toledo, y mando cinco libras de cera y seis ducados a dicha Cofradía y mando se digan por mi alma en dicha Iglesia Prioral y Mayor veinte misas cantadas, con asistencia del glorioso Cabildo de San Pedro y San Pablo, presidido por el Prior de Dicha Santa Iglesia”. (Archivo de la Biblioteca Nacional de Madrid. Libro de protocolo años 1676-1977). 

La Cofradía contaba con una Imagen del Santísimo Cristo Yacente, que databa del siglo XVII. Dicha imagen era articulada, sufrió algún tipo de accidente durante la Semana Santa de 1826, de manera que debió romperse por alguna parte, encontrándose en su interior un papel donde se hablaba del año en que se hizo la imagen. Así lo atestigua la siguiente reseña que hemos encontrado en el Libro de Bautismos número 16, folio 173, del archivo parroquial de Santa María: 

“En el año 1827 (…), habiendo tenido que componer el Santísimo Cristo del Sepulcro, para la Semana Santa, se halló dentro del Cuerpo del Señor la papeleta que original se encuentra fijada y como sigue: Hizose esta figura en semejanza a Cristo el año 1622 en Alcázar de Consuegra”.

Al parecer en la papeleta de la que habla esta reseña también se decía que había sido realizada en los talleres de Berruguete. La reseña debió ser escrita por el Sacerdote en el libro de Bautismos temiendo que la papeleta original se perdiera y para que quedase constancia del año en que había sido hecha la imagen. 

En cuanto a la procesión del Santo Entierro, se hacía hasta el lugar llamado Sepulcro (situado en la desaparecida ermita del Sepulcro). El Cristo era portado a hombros por los Clérigos miembros de la Hermandad y demás sacerdotes de la localidad que acompañaban la procesión. 

Partiendo de Santa María se llegaba a la Iglesia de San Francisco donde comenzaba el rezo del Via Crucis, se seguía por la calle de las cruces nombre que le viene por haber instalado tantas cruces como estaciones tiene el Via Crucis (es la actual calle del Hospital Asilo). 

Una vez se abandona la calle “de las cruces” se llegaba al Antiguo Sepulcro, por un camino serpenteante y en cuesta denominado camino del Sepulcro. Cerca del Sepulcro había una cueva llamada del “Santero” y una oliva llamada “Santa” y no lejos de allí la “Casilla de los Palos”. En el sitio del Sepulcro había una ermita o humilladero, de cuya existencia tenemos constancia por algunas personas mayores lo oyeron de sus antepasados y aún recuerdan haber visto ciertas ruinas en este sitio siendo niños. La distancia entre el lugar donde comenzaba el via crucis y el sitio del Sepulcro es de 1321 pasos romanos, 1981,5 metros, exactamente los mismos que hay desde el Pretorio (donde fue juzgado Jesús) hasta el Monte Calvario en Jerusalén. 

Llegada la procesión al Sitio del Sepulcro algunos de los sacerdotes predicaban un sermón, procediéndose después a realizar el acto del Desenclavo de Cristo, consistente en bajar la imagen de la Cruz y depositarla en una urna, que era portada únicamente por sacerdotes y religiosos hasta la Iglesia de Santa María La Mayor, haciendo estación de penitencia en todas las parroquias y conventos de Alcázar. La imagen del Cristo iba acompañada por una imagen de Nuestra Señora de la Soledad. Todo esto fue así hasta el año 1835, cuando se produjo la desamortización. 

La desamortización afectó muy negativamente a la Antigua Cofradía de Clérigos del Santo Entierro, ya que no sólo le fueron expropiados todos sus bienes sino que además se propició la desaparición del Cabildo de San Pedro y San Pablo de la Colegiata Prioral de Santa María la Mayor y con ello la disolución de la Cofradía ya que estaba compuesta en gran parte por clérigos pertenecientes a dicho Cabildo, que marcharon de Alcázar con la desamortización. A pesar de todo ello la procesión no desapareció, aunque si dejó de hacerse hasta el lugar del antiguo sepulcro. De la organización de la procesión y del mantenimiento de las imágenes se encargó la feligresía de la Parroquia de Santa María a partir de la desamortización hasta 1951. 

Otros datos: El Viernes Santo de 1771