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El Corral de Comedias y los hospitales

Información

Un teatro para sostener la beneficencia

El 7 de julio de 1623, el gobernador del Priorato, don Juan Bibero Chacón, envió a los rectores de los hospitales la provisión del Gran Prior de San Juan que autorizaba la construcción de un corral de comedias. El teatro se construiría, según disponía la provisión y la licencia del Gran Prior, con las limosnas de los vecinos y con la aportación de los hospitales: los dos entregarían una cantidad igual para la obra, ya que los beneficios de las representaciones se repartirían por mitades entre el hospital del Corpus Christi y el de Nuestra Señora de la Asunción.

Nombrados por el ayuntamiento, los dos rectores regían y administraban los hospitales ayudados por dos mayordomos elegidos también por el concejo. Los hospitales tenían que costear de sus bienes y rentas lo que valiese la construcción, puesto que serían para ellos los beneficios del teatro; y para averiguar los bienes y rentas de cada uno, el vicario y el visitador general del Priorato convocó a los rectores para que diesen relación de las rentas y propiedades que administraban.

La elección del sitio y la obra

Mientras se cumplían los trámites, el ayuntamiento ordenó que se visitasen los dos hospitales con el fin de ver en cuál convenía hacer el teatro. Tras la visita decidieron que el que reunía mejores condiciones era el hospital del Corpus Christi, «por aver en el competente sitio y ser parte mas acomodada para ello».

Francisco de Ayllón, maestro mayor de obras del príncipe Manuel Filiberto de Saboya, Gran Prior de San Juan, había hecho ya la planta y la traza del nuevo teatro y las había entregado al ayuntamiento, que ordenó sacar la obra a subasta pública con pregones. La construcción la ejecutó Rodrigo de Ayllón, maestro cantero, siguiendo la traza y los planos de Francisco de Ayllón.

Los comisarios nombrados por el ayuntamiento habían ido recogiendo las limosnas de los vecinos. Para comenzar la obra disponían, entre otras aportaciones, de “quatrocientos reales que tiene mandados Francisco Romero Pabon, vecino de esta villa, prioste del Santísimo Sacramento de este año”, de un caño de tirantes mandado por Francisco de Resa, y de cincuenta reales de Juan Guerrero y otros cincuenta de Baptista Ordoñez.

Uno de los cambios fundamentales que se llevó a cabo en el patio del hospital para convertirlo en teatro fue cambiar la vertiente de los tejados: la cuenta dice que era “para echar las aguas fuera del teatro”. El maestro cubrió también la escalera alta e hizo “un canalón de lata con sus canezillos de hierro para echar las aguas del corredor del ayuntamiento”. El patio se empedró y se hicieron los desagües a su alrededor; el empedrado lo hicieron Juan de Medina y Pedro Martín Tercero por 96 reales.

Los aposentos y el coste

En el corral se construyeron la cazuela para las mujeres y los aposentos: siete altos y cuatro bajos, más el que el ayuntamiento hizo para sí, doce en total. Salvo el municipal, todos se alquilaban, y el importe del alquiler iba a los hospitales. El 3 de octubre de 1623 la corporación acordó pagar doscientos reales a Rodrigo de Ayllón para reforzar su propio aposento, porque conforme a la traza quedaba “muy baxo e yndecente y el suelo no tiene la fortaleza que se requiere”, y porque los hospitales “no tienen obligación a hacer el dicho gasto, pues hacen harto en dar el dicho aposento de gracia”.

El hospital del Corpus Christi pagó por la obra 48.074 maravedíes y el de Nuestra Señora de la Asunción 145.652; sumadas esas cantidades a las aportadas por el ayuntamiento y otros vecinos, el total ascendió a 212.770 maravedíes, que fue lo que costó transformar el patio del hospital del Corpus Christi en corral de comedias. Por ese origen, los vecinos de Alcázar lo llamaron también “hospital de las comedias”.

El corral estaba situado cerca de la plaza mayor, en el lado izquierdo de la calle San Francisco, la que va desde la plaza hasta el monasterio de San Francisco. La desamortización arruinó y destruyó la mayor parte de los edificios que componían el patrimonio histórico-artístico de Alcázar, y entre ellos se encontraba su corral de comedias.

(Bibliografía: Archivo Histórico Municipal de Alcázar de San Juan, Libro de Cuentas del Hospital de Nuestra Señora de la Asunción, signatura 48/1, registro 1407, citado en las Actas de las XXV Jornadas de Teatro Clásico de Almagro.)